Marca Zen

Dale un toque de espiritualidad a tu producto

La palabra Zen la encontramos sobretodo en la filosofía y en la religión budista. Se caracteriza por explicar sus enseñanzas y su forma de aprendizaje a través de la  meditación y no a partir de textos religiosos. Publicitariamente hablando, ya hace unos meses que incorporamos este vocablo en cierto tipo de descripciones de productos, de sensaciones y de ambientes.  Esta palabra de 3 letras y difícil de traducir se ha incorporado rápida y naturalmente a nuestro diccionario particular. Estamos delante de un fonema que se asocia tanto a productos como a marcas y que tiene connotaciones de equilibrio, paz, silencio, minimalismo, austeridad, simplicidad, penumbra, quietud, conciencia, rojo y negro, azul y blanco, ocres y dorados. Incluso pasaría a la categoría de producto dentro del espacio intelectual o mental. Es un vocablo que surge de oriente y lo adoptamos en occidente para etiquetar ciertos productos y marcas para diferenciarlos de los “menos espirituales”.

Una Marca Zen, parece un concepto un poco etéreo pero a la vez fácil de clasificar. Una clasificación que asociamos a aquellos productos/servicios/empresas que no solo quieren llegar a su cliente por unas cualidades tangibles y concretas sino que quieren despertar una atracción intelectual. Seria como el enamoramiento que traspasa lo físico y va a lo mental, al alma. Estoy hablando de productos que requieran un ambiente, espacio, silencio, luz y colores concretos. Productos que te hagan entrar en “trance”, que te inciten a generar esta transformación espiritual. Esta otra dimensión de la experiencia, del consumo y de la marca. Productos cuya experiencia requiere tiempo.

A partir de estos atributos y valores tenemos productos como música, restaurantes, ropa, muebles, luces, actividades de ocio, bares, revistas, calzado, incluso ciertas dietas, que te hacen pertenecer a este grupo “Zen”. Si aplicamos el significado literal de Zen y lo extrapolamos a la comunicación y al consumo, estamos queriendo decir que para consumir ciertos productos, marcas y experiencias, se necesita un “tiempo”. Al igual que llegan al conocimiento con la meditación, y no con los textos religiosos; ,en consumo seria que necesitamos crear este ambiente que el objeto en si no es nada. El valor tiempo que lo asociamos a ventaja cuando es poco, rápido, fácil…, en el caso Zen seria todo lo contrario.  Consumir algo Zen, es consumir algo de cocción lenta, algo donde cada detalle es importante y esta puesto para apreciarlo y sentirlo. El cómo consumirlo es lo que lo hace Zen.

Las técnicas como el Shiat-su, el ejercicio como el Tai-chi o el Yoga, el incienso, el cuello maho de las camisas y chaquetas, el uso habitual de las velas, los muebles minimalistas y la ausencia de ellos. Revistas como Integral, Cuerpomente y secciones “más espirituales” creadas en medios de comunicación impresos, son este nuevo Consumo Zen. Libros de citas, de cuentos para pensar, de autoayuda, son una parte importante de la literatura consumida por el Consumidor Zen. Las medicinas como acupuntura, osteopatía, flores de bach, masajes y bolitas tibetanas son parte de esta gama de productos, marcas y experiencias donde el tiempo hasta llegar a la curación es la clave del éxito.

Para acabar, os invito a dotar alguna de vuestras marcas, productos o servicios de estos atributos y ver como respira y como es su nuevo consumidor. Así tenemos casos en Barcelona como el Hotel OMM , el Restaurante Budha Bar  o la Librería Excellence.

Gemma Cernuda-Canelles – BRANDING-  Ellas deciden

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