Poder rima con Mujer. En Harvard-Deusto by Gemma Cernuda

Cómo conectar con el público más poderoso

Que las mujeres decidan, o ejerzan una influencia, en más del 80% de las decisiones de compra es un dato que invita a reflexionar acerca de por qué deben las marcas acercarse a este consumidor. Sin embargo, aunque poco a poco las compañías intentan captar su atención, ofreciéndoles productos y servicios adaptados a sus necesidades, las marcas todavía son ciegas a la hora de conectar con las mujeres.

No siempre se ha relacionado el poder con la fuerza, pero sí con el dinero y con la capacidad de influir y de decidir. Y de esto vamos a hablar en este artículo, de poder, de dinero y, sobre todo, de quién decide. De quién decide a la hora de resolver qué se consume y qué no. Para empezar, un dato importante: el 80% de las decisiones de compra en el mundo lo ejercen las mujeres. Ellas son las que difunden el conocimiento de las marcas y de los productos a través del boca a boca, quienes enriquecen, comparten y recomiendan en las redes sociales.

Algunos datos más: por ejemplo, el 80% de los community managers son féminas; las mujeres generan el triple de tuits que los hombres, tienen el doble de seguidores y, a la vez, siguen al doble de usuarios. Además, dedican una media de 12 horas semanales a estar conectadas a través de las redes sociales, sin olvidar que un 60% de usuarios de Facebook son, en realidad, “usuarias”. Sin embargo, la mayoría de las empresas sigue fallando a la hora de conectar con las mujeres, y eso a pesar de que su poder adquisitivo crecerá en seis billones de dólares durante los próximos años.

Según un reciente estudio de Boston Consulting Group, los ingresos anuales de las mujeres trabajadoras crecerán una media de 8.000 dólares en todo el mundo, hasta alcanzar en 2018 los 18,5 billones de dólares. Es evidente que la mujer tiene un poder real en lo que al consumo se refiere, un poder que se traduce en “poder económico” y que, bien o mal utilizado, puede llevar a las empresas y/o marcas al éxito o al fracaso. Un ejemplo de ello lo encontramos en las calles de Nueva York en 1992, cuando un grupo de mujeres encabezó una acción contra el llamado Black Friday, el día considerado oficialmente el inicio de la campaña de ventas de Navidad en Estados Unidos, en el que la mayoría de las tiendas ofrecen grandes descuentos y rebajas.

Puedes leer el artículo completo en PDF, publicado en la revista Harvard Deusto

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